Las mejores maneras de ahorrar

“Moneda ahorrada, moneda ganada”. Es uno de los muchos consejos que aporta nuestro refranero acerca de la no siempre fácil tarea del ahorro y que en los tiempos que corren deberíamos tener aún más presente. En este artículo te exponemos algunas claves sobre maneras de ahorrar y métodos sobre control de gasto, con un fin claro: hacer mejor uso de tus ingresos y aumentar tu poder adquisitivo a medio y largo plazo.

Las mejores maneras de ahorrar dinero

Márcate unos objetivos de ahorro

Empecemos por el principio: para ahorrar, hay que marcarse unos objetivos de ahorro. Y para que esos objetivos sean reales y realizables, hay que tener muy claro cuáles son nuestros ingresos. Dada la variedad de contratos actuales, no siempre se tiene claro este punto: contratos a tiempo parcial, de media jornada, autónomos, nóminas prorrateadas, etc. Por tanto, lo más adecuado es hacer el cálculo de cuál es la cifra real que percibes al mes y, por otro lado, cuáles son tus gastos fijos cada mes (alquiler, hipoteca, recibos, etc.). Resta los gastos fijos a los ingresos mensuales y te dará una cifra: tu dinero corriente, el que verdaderamente puedes utilizar cada mes. Y en función de esa cifra, deberás marcarte el objetivo de ahorro.

Cada persona y cada familia puede establecer unos objetivos concretos. De hecho, hay personas que destinan al ahorro es lo que perciben en la devolución de la Declaración de la Renta de Hacienda, por lo que su cifra no es fija sino variable. En cualquier caso, te servirá de ayuda conocer la tasa de ahorro de los hogares españoles: el porcentaje suele oscilar entre el 9% y el 10% de la renta disponible, según el Instituto Nacional de Estadística. Por tanto, si tus ingresos anuales son 20.000€ netos, una cifra interesante de ahorro podrían ser unos 1.800€ o 2.000€ al año, o lo que es lo mismo, en torno a los 150€ al mes.

Establece un método de control de gasto

“Ahorrar no es sólo guardar sino saber gastar”. Sin duda, otro consejo interesante del refranero español, que en este caso hace mención a otro aspecto clave en el ahorro: el control de gasto. De nuevo, cada persona es un mundo y puede elegir su propio método, aunque la mayoría de ellos exigirá una labor constante de anotación de gastos y de renta disponible.

Uno de los métodos que más éxito tiene en el mundo anglosajón es el envelope budgeting o presupuesto de sobres. En realidad, es un método tradicional que muchas personas llevan a cabo en casa sin darse cuenta: repartir el dinero en diferentes sobres, cada uno para un uso distinto: alquiler, ocio, transporte, ropa, etc. De esta manera, te aseguras que ningún concepto le roba el presupuesto a los otros. Se puede hacer de forma física, es decir, con sobres reales y billetes, pero también de forma virtual: existen varias aplicaciones para móvil, como Simplebudget, que te permite anotar, sumar, restar o transferir dinero de un sobre a otro en tu smartphone. Con ello, sabrás realmente cómo evolucionan tus sobres y cuál es la situación real de tu cuenta corriente.

Otro método tradicional y efectivo, en este caso de origen japonés, es el Kakebo. Este método es en la práctica un libro de cuentas en el que el usuario debe anotar sus gastos en cada casilla, de modo que se va calculando el desembolso acumulado por día, semana y mes. Eso aportará luz sobre el destino real de nuestro dinero, promoviendo la concienciación y el consumo responsable. También permite marcar previsiones de ahorro y otros compromisos de gasto.

Algunas maneras de ahorrar

Cualquier manera de ahorrar es válida siempre que sea efectiva. Y para ello, la premisa indispensable por parte del usuario es la honestidad consigo mismo y la constancia. El método más clásico es sin duda la hucha, que se puede llenar con aportaciones periódicas o bien con la calderilla diaria de la que se puede prescindir en el gasto cotidiano.

Otro recurso actual es el de los productos bancarios. Por ejemplo, las cuentas de ahorro, con aportaciones periódicas o puntuales, que te permitirán tener el dinero controlado y seguro en todo momento, además de recibir una pequeña rentabilidad por el depósito. Los planes de pensiones son otro ejemplo, que dan mayor rentabilidad, pero con un mayor riesgo y con una casi nula disponibilidad hasta la jubilación.

Por último, una de las claves de cualquiera de estas maneras de ahorrar es el respeto al ahorro. Es decir, el compromiso con uno mismo de que esa cantidad que crece poco a poco no se puede tocar, salvo causa de fuerza mayor. En este sentido, los microcréditos online son una ayuda y un método de protección frente a la tentación de echar mano de los ahorros cuando no se debe: ante pequeños gastos extra o imprevistos, Credy te proporciona un crédito rápido on line de 50€ a 750€ de forma inmediata y sin ataduras a largo plazo: lo solicitas, lo gastas y lo devuelves, y mientras tanto tus ahorros se mantendrán intactos.

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